El Dr. John Reinisch fue pionero en la reconstrucción de la oreja con un implante de polietileno poroso (PPE) en 1991. En la actualidad, este es el tratamiento quirúrgico más avanzado para la microtia y constituye la base del enfoque combinado que se ofrece a través del programa «Learn Microtia».
El implante es una estructura de polietileno microporoso de alta densidad diseñada para reconstruir el oído externo. Es biocompatible, lo que significa que los propios vasos sanguíneos y tejidos del cuerpo crecen en el interior del material, por lo que cicatriza de forma natural y no se produce rechazo.
Cada implante se personaliza para que se adapte a la forma y la proyección de la oreja opuesta del paciente, con el fin de conseguir una oreja de aspecto natural y una buena simetría.
Cuando el Dr. Reinisch comenzó a tratar la microtia, el método habitual consistía en esculpir una oreja a partir de cartílago costal, y apenas había cambiado en décadas. Funcionaba, pero los niños tenían que esperar hasta tener casi diez años, someterse a varias operaciones y vivir con una cicatriz en el pecho. Se propuso encontrar una forma mejor, con tres objetivos: una oreja más refinada, menos dolor y un tratamiento lo suficientemente temprano como para terminarlo antes de empezar el colegio. Desde que introdujo la técnica en 1991, la ha ido perfeccionando continuamente.
¿Por qué muchas familias y cirujanos prefieren ahora la reconstrucción con implantes a los métodos tradicionales?
El Dr. Reinisch suele realizar la reconstrucción de la oreja con implantes en una sola intervención. Los métodos tradicionales con cartílago costal requieren al menos dos intervenciones quirúrgicas distintas. Una sola intervención supone menos tiempo bajo anestesia, menos trastornos para la familia y resultados más rápidos.
Por lo general, la reconstrucción de la oreja con implante se realiza de forma ambulatoria. Lo habitual es que los pacientes regresen a casa el mismo día, y la recuperación se centra en garantizar su comodidad y en el cuidado protector de la zona operada.
Dado que este método no requiere la extracción de cartílago costal del cuerpo del paciente, no hay zona donante, no queda cicatriz en el tórax y las molestias postoperatorias son considerablemente menores. Por lo general, se pueden reanudar las actividades ligeras en cuestión de días.
Ofrecemos un enfoque combinado que permite tratar al mismo tiempo el aspecto estético y la función auditiva. Esto puede consistir en una canaloplastia (CAM: reparación combinada de atresia y microtia) o en la colocación de un audífono.
| Reconstrucción con implantes | Cartílago costal | |
| Número de intervenciones quirúrgicas | Normalmente 1 | Un mínimo de 2 |
| Edad mínima | ~3 años | ~8-10 años |
| Cicatriz de la zona donante | No | Sí (pecho) |
| Hospitalización | Ambulatorio (el mismo día) | Normalmente, de 1 a 3 días |
| Dolor postoperatorio | Mínimo | Moderado |
| Recuperación de la audición en una misma sesión | Sí (con CAM o dispositivo) | Requiere un procedimiento independiente |
| Drenajes posquirúrgicos | No | Sí |
MEDPOR fue el primer implante de PPE para la oreja, y su nombre pasó a utilizarse como sinónimo de toda la categoría, al igual que ocurrió con «Kleenex» en el caso de los pañuelos de papel. Hoy en día utilizamos implantes de PPE más modernos, como Omnipore y Su-Por, que han evolucionado a partir del diseño original de MEDPOR.
La reconstrucción con implantes es adecuada para la mayoría de las personas con una oreja externa incompleta o ausente:
Lo más importante es contar con tejido sano que cubra el implante.
La estructura está envuelta en una fina capa de tejido vivo denominada fascia. Su riego sanguíneo suele proceder de una arteria situada en la sien o de otra situada en la parte posterior de la cabeza. El Dr. Reinisch lo comprueba durante la consulta.
Hay algunos factores que impiden la reconstrucción con cartílago costal, como una línea de pelo baja, cicatrices detrás de la oreja o una cirugía previa del conducto auditivo. A menudo, estos factores no impiden la colocación de un implante, siempre que haya suficiente tejido sano para cubrir la estructura.
Antes de la intervención, el Dr. Reinisch diseña la nueva oreja basándose en la que ya tiene su hijo.
El tratamiento de la microtia consta de dos partes complementarias; comprender a qué se dirige cada una de ellas es lo más útil que puedes hacer en esta fase.
Entre 4 y 5 horas. Se realiza bajo anestesia general con un anestesista pediátrico con experiencia, y la mayoría de los niños vuelven a casa el mismo día.
El implante se moldea según el plan establecido. A continuación, el Dr. Reinisch extrae una fina capa de tejido vivo, denominada fascia, de debajo del cuero cabelludo a través de la misma incisión utilizada para la oreja, por lo que no es necesaria ninguna incisión adicional en el cuero cabelludo. Envuelve completamente la estructura con este tejido y la cubre con un injerto cutáneo fino. Una funda de silicona blanda mantiene la nueva forma mientras comienza la cicatrización inicial.
Nunca en el lado operado. Muchos padres duermen junto a su hijo pequeño durante las dos primeras semanas para poder cambiarle de postura con cuidado durante la noche.
No, se disuelven solos. A partir de la tercera semana, más o menos, un lavado suave con una gasa ayuda a que se desprendan.
Las complicaciones graves son poco frecuentes, y el Dr. Reinisch te explicará todos los riesgos durante la consulta. Es normal que aparezcan hinchazón y hematomas, que desaparecen a lo largo de las primeras semanas. En ocasiones, se acumula líquido debajo del cuero cabelludo en las primeras etapas, lo cual se drena fácilmente en una visita de seguimiento. Si el tejido que lo recubre se adelgaza, puede verse una pequeña parte de la estructura; esto suele corregirse con una intervención menor. Las infecciones son poco frecuentes y suelen tratarse con antibióticos. En ocasiones, una pequeña revisión permite perfeccionar la forma o la proyección.